Quienes nacieron en su ribera no han visto por primera vez el mar, pero la nostalgia de esa epifanía nunca vivida les lleva a imaginar que se alcanza en gozos como el de descubrir la cámara de fotos que N. Mendonça puso en la canción Desafinado, quién sabe si precursora de la que puso J. Cortázar en Las babas del diablo y M. Antonioni en Blow-Up.En sus versos, N. Mandonça nos cuenta que, al revelar una foto, queda al descubierto un gesto, quizá una mueca de desdén o menosprecio, convirtiéndose la cámara fotográfica en ojo omnisciente chivato del desencuentro musical que termina siendo también amoroso.
domingo, 7 de diciembre de 2025
MARES
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