Entre el Übermensch y Superman, ¿hay algo más que una capa roja y cuarenta y cinco años de miedo?.
El uno parece escondido dentro de cada cual pero tan recóndito que el esfuerzo para encontrarlo necesita de una energía aparentemente imposible para nada menos que solo un hombre.
El otro, sin embargo, nos es tan ajeno que encontrarlo y suplicar su intervención en nuestro beneficio resulta fácil, muy fácil.
Ambos son hermanos en la cara y la cruz de la misma moneda: la necesidad del amparo que proporciona la esperanza.