Al adulto no le es posible ver más la pureza que, cuando fue un niño, vio en una página: vacía, limpia, libre. Ahora, el adulto mira la página en blanco e, inevitablemente, ve proyectada sobre ella las sombras de la experiencia. Y, en una ceremonia aprendida que repite, el adulto emborrona de sus sombras las páginas del cuaderno que ofrece al niño como blancas, obligándole a transitar por reglones pautados, negándole el futuro que el adulto ha perdido instalado en un presente que no es sino un pasado repetido, repetido, repetido.
sábado, 27 de febrero de 2016
miércoles, 24 de febrero de 2016
Eco
Algunos, demasiados, buscan en el interlocutor una escusa para oírse a sí mismo, una lisa y llana pared donde rebotarse. Y acaban buscando la compañía de voces gemelas que conversan o debaten en una colectiva estéril masturbación verborreica.
jueves, 11 de febrero de 2016
lunes, 8 de febrero de 2016
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