viernes, 1 de abril de 2016

Alegría

No digo que la alegría dé sentido. Ni siquiera digo que evite o remedie. Pero, sin ser bálsamo ni coraza, es un remanso que ayuda a tomar aliento y, por lo tanto, ni incapacita ni imposibilita cualquier consecución, sino todo lo contrario.
Ignoremos pues las propuestas que obvian o niegan la alegría aplazándola, en el mejor de los casos, a la consecución de objetivos que se razonan como humana y socialmente imprescindibles e, incluso, otras veces o a la vez, transcendentes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario