martes, 14 de julio de 2015

Convidados




No era de lino ni de hilo el mantel ni las servilletas a juego. Y las copas, de un vidrio industrial, como el acero de los cubiertos, que nunca fueron de plata sobre su mesa. También la vajilla tenía el innoble origen del molde, pero era blanca y relucía. Qué bien puesta estaba la mesa, esperando el alimento.
Se sentó a contemplar en ella a todos los que la hacían posible: carpinteros, ebanistas, campesinos, hilanderos, tejedores, transportistas, mineros, vidrieros, hortelanos… Y se supo acompañado y brindó con ellos y por ellos.

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