martes, 3 de julio de 2018

Horror

La enseñanza sistematizada e impuesta por los que pueden, también llamada educación, utiliza a los más jóvenes de mi comunidad para experimentar con ellos y en ellos ocurrencias de unos videntes e inventores de un futuro que justifica cualquier engendro metodológico, didáctico, pedagógico, ético, emocional, religioso, estético, social y todo el etcétera que la avidez humana pueda concebir.
El objetivo de sus experimentos se suele explicar en documentos, ensayos, manifiestos o ponencias carentes de fundamento alguno que llegan a las aulas como biblias de usar y tirar por docentes de docta ignorancia formados en ese mismo caldo doctrinal.
La razón de tal atentado contra la semilla de mi colectividad se muestra obscenamente, disfrazada apenas de necesidad incuestionable, por intelectuales, editores, vendedores de tecnología, políticos, charlatanes de mil caras y argumentos que forman el infame tropel al que esos más jóvenes de mi comunidad, educados a su imagen y semejanza, reproducirán cuando la edad les dé el relevo.  

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