lunes, 21 de diciembre de 2015

Urnas

Las urnas se llenan de miedo al rival, de desconfianza, de sálvese el que pueda. Las papeletas del otro se entienden como planes urdidos para acabar con el contrario y, en consecuencia, utilizamos las propias como teas que conviertan a las ajenas en cenizas inofensivas.

Tras la batalla electoral, el recuento de los muertos proporciona a los más ingenuos o necesitados de fe la alegría momentánea por la victoria propia, que se sabe inútil porque vencer a nuestro vecino, a nuestro compañero de viaje, es derrotar a la razón de ser social.

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